No es democracia si...

...después de la gestión gubernamental negligente e ideologizada que ha pertrechado el gobierno actual los ciudadanos no podemos exigir responsabilidades ni revocar nuestro voto.

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Nunca lo ha sido

No es democracia si no existe separación de poderes, y el poder ejecutivo en España (el gobierno) controla de facto al legislativo al arrogarse sin legitimación ciudadana el número de escaños en las Cortes Generales, dado que no podemos votar de forma directa al ejecutivo, si no únicamente al legislativo (diputados). El poder ejecutivo controla además de iure al judicial al escoger el legislativo - controlado por el ejecutivo - al Consejo General del Poder Judicial. El poder ejecutivo acaba por concentrar en sí los otros dos poderes en España, primero de forma indirecta y luego directa. Quienes gobiernan no tienen por qué ser quienes legislan, y viceversa. Este sistema parlamentario acaba degenerando en una partitocracia en la que el poder está en manos de los grandes partidos políticos y los órganos del poder estatal quedan rendidos a las decisiones que se adoptan dentro de sus esferas de poder.

En las siguientes dos imágenes te enseño el sistema político actual español y cómo debería ser en realidad:

Cómo es
Cómo es
Cómo debe ser
Cómo debe ser

No es democracia si el valor del voto de una persona es distinto según dónde viva. Mientras no adoptemos una única circunscripción, el sistema de recuendo D'Hondt seguirá penalizando a fuerzas políticas de representación marginal en el Congreso de los Diputados y el Senado mientras produce caciquismo y compra de votos en las autonomías menos pobladas. En teoría para obtener escaño es necesario un 3% de los votos. Esto solo se cumple en circunscripciones con más de 30 escaños, es decir, únicamente en Barcelona y Madrid. En el resto de provincias un partido debe obtener muchos más votos para tener representación. En provincias con 3 escaños debería obtener más del 25% de los votos, lo que implica que si el 24% de la población de Cuenca, Guadalajara o Huesca votaran al mismo partido, este quedaría sin ningún escaño en las Cortes.

En la siguiente imagen te enseño cómo afectó este sistema a los escaños obtenidos por cada partido político en las elecciones de Abril de 2019, las cifras hacen referencia al número de escaños de más o de menos que hubieran obtenido en un recuento por circunscripción única:

No es democracia si está petrificada y el voto no se puede delegar o revocar. Si somos meros instrumentos en un plan de 4 años que encajan en la política a través del populismo y las campañas electorales.

No es democracia si el Estado se extiende cada vez más copando esferas públicas y privadas hasta enquistarse y constituir un fin en sí mismo, y no un medio al servicio de la ciudadanía. Si no se limita su crecimiento de forma previa mediante un marco constitucional que lo propicie.

No es democracia si el partido en el poder puede aprobar sus presupuestos de forma irrestricta sin estar acotado en términos económicos a no estar perdiendo dinero en el presente, si puede hacer cumplir todas sus promesas populistas estando únicamente limitado por organismos supranacionales como la Unión Europea.

Sigue sin serlo

Además del error fatal de planteamiento del propio sistema, hemos observado a raíz de la crisis del COVID-19 en qué se puede llegar a manifestar todo lo anterior, y qué brechas reales presenta.

No es democracia si después de la gestión gubernamental negligente e ideologizada que ha pertrechado el gobierno actual los ciudadanos no podemos exigir responsabilidades ni revocar nuestro voto. Si vivimos en un sistema donde políticos megalómanos - de todos los partidos - actúan de forma paternalista con las personas y con las empresas a raíz de una crisis sanitaria que no han sabido o querido gestionar a tiempo, poniendo sus intereses ideológicos por encima de los de sus votantes.

No es democracia si los políticos compran a la prensa a través de subvenciones para asegurar su afinidad y coartar la libertad de expresión, manipulando la independencia de los medios de información de masas para imponer su mensaje a la población.

Por todo esto, y por los motivos que se recogen más abajo, el gobierno debería dimitir y nosotros y nosotras plantear otro sistema político. Uno con separación de poderes, en el que una persona tenga un voto y en el que este sea revocable y podamos exigir responsabilidades al poder ejecutivo. Un sistema político donde la constitución garantice la separación y la limitación de poderes al Estado, de forma que este pase a encargarse de las funciones que aseguren la libertad individual y la seguridad, proporcionando en todo caso una red asistencial marginal, tal y como lo plasmó Friedrich Hayek. Un Estado, en definitiva, que no pueda actuar como un kamikaze populista y derruir los cimientos económicos y sociales de un país a golpe de promesa electoral.

Así pues, lo que se recoge a continuación son hechos - sin valoraciones, sin juicios - y están expuestos de la forma menos politizada (en el eje progresistea-conservador) posible. Espero que los contemples de forma tan crítica como yo te los presento:

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